CRISIS FISCAL Y POLÍTICA EN BRASIL - LULA FRENTE A UN FUTURO INCIERTO

- Con las elecciones en 2026, Lula debe revertir la situación de un Congreso contrario y una oposición en crecimiento.
- Hay un debilitamiento económico, una crisis de liderazgo y un ascenso de una derecha fortalecida.
- Lula, en lugar de buscar esa libertad económica, sólo está poniendo nuevos impuestos.
- Solo el 31% de los brasileños aprueba su gestión.
- La precariedad de la situación fiscal llevó al gobierno a implementar medidas poco populares como el aumento del IVA al 28,6.
- En lo que va del año, el real brasileño se depreció un 24% frente al dólar.
Brasil atraviesa una crisis que pone en jaque su estabilidad económica y política. Un déficit fiscal en aumento, la devaluación récord del real y la frágil salud del presidente Luiz Inácio Lula da Silva han sumido al país en un clima de creciente incertidumbre.
Además, la caída en la popularidad de Lula y del Partido de los Trabajadores (PT) está siendo rápidamente aprovechada por una oposición que, aunque todavía dispersa, muestra signos de fortalecimiento.
Los indicadores macroeconómicos impulsan la caída del PT
Como alguna vez señaló el expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, para explicar el comportamiento de los votantes, "es la economía, estúpido". En Brasil, los preocupantes indicadores macroeconómicos son la principal causa de la caída en la popularidad del líder del PT.
Recientemente, el déficit fiscal de Brasil alcanzó niveles alarmantes. En comparación con la administración de Jair Bolsonaro, que dejó un déficit del 3,1% del PIB, Lula ha duplicado esa cifra en menos de dos años de mandato. Según el Ministerio de Economía, el déficit fiscal de 2024 se estima en un 6,2% del PIB, un récord negativo que afecta la confianza de los inversores.
La situación fiscal desencadenó un incremento en la emisión de dinero, lo que ha impactado en los precios y, a su vez, ha generado presiones sobre el tipo de cambio, un fenómeno que recientemente también se vivió en Argentina, señaló MDZ.
En lo que va del año, el real brasileño se depreció un 24% frente al dólar y alcanzó su nivel más bajo en una década. En diálogo con MDZ, el diputado del Partido Liberal Diego Castro explica que "el real fue la moneda que más se devaluó en 2024 porque la inflación subió muchísimo en Brasil y el gobierno gastó más de lo que recaudó en estos últimos años".
La precariedad de la situación fiscal llevó al gobierno a implementar medidas poco populares como el aumento del IVA al 28,6%. "Hoy tenemos el mayor impuesto sobre el valor agregado del mundo, superando incluso a Hungría", dijo Castro.
Aprobado el 14 de diciembre pasado, se espera que este aumento histórico del IVA impacte de manera negativa en el poder adquisitivo de los consumidores, elevando el costo de bienes y servicios y generando una presión adicional sobre las pequeñas y medianas empresas.
"Esto tiene que ver con la búsqueda de compensar el déficit fiscal, pero lo que van a terminar teniendo es un fracaso rotundo", explica María Laura Assis, periodista brasilera corresponsal en Argentina.
Y añade que las recientes medidas del Palacio de Planalto terminarán fracasando porque "son medidas que aumentan los impuestos a los ciudadanos y en lugar de traer más prosperidad al mercado brasileño, lo que traen es justamente esa opresión sobre la población brasileña que tiene que pagar cada vez más para tratar de salvar las cuentas públicas de su país".
Lula pierde popularidad
A nivel político, la situación también es compleja. Lula, de 79 años, atraviesa graves problemas de salud tras sufrir una hemorragia cerebral que lo mantuvo varios días en terapia intensiva. Aunque recientemente fue dado de alta, su estado de salud genera incertidumbres sobre su capacidad para liderar el país en una coyuntura tan difícil.
Además, también quedó atrás el 80% de imagen positiva que Lula tenía al final de su último mandato en 2010. En la actualidad, su popularidad se encuentra en niveles mínimos históricos.
En ese sentido, solo el 31% de los brasileños aprueba su gestión, según una encuesta de Datafolha publicada en diciembre. Sobre este tema, Assis señala que el apoyo a Lula disminuyó desde que asumió el cargo en enero de 2023: "Muchos ya se han arrepentido. Diría que hoy Lula ni siquiera alcanza el tercio de apoyo que le permitió llegar a la presidencia".
En este contexto, no sorprende que el Partido de los Trabajadores, alineado con el oficialismo, haya experimentado importantes derrotas en las urnas.
En las elecciones regionales de este año, el PT alcanzó sus peores resultados en 20 años, perdiendo terreno frente a partidos de derecha y centro que ahora dominan el Congreso y los estados más influyentes del país.
"El PT esperaba tener unos 400-450 alcaldes y solamente obtuvo 252", explica Castro. Y destaca que el partido logró mantener solo una de las 27 capitales de Brasil, concretamente Fortaleza, ubicada en el bastión del PT, el noreste del país. En contraste, en las elecciones de 2004, el partido de izquierda había ganado 15 capitales estatales.
Este debilitamiento del PT no solo implica una pérdida inmediata de influencia política, sino que podría reconfigurar el panorama político brasileño, fortaleciendo aún más el papel de las formaciones de derecha y del centro, que son vistas como más capaces de manejar la economía de cara a las elecciones de 2026, señala MDZ.
"Lula, en lugar de buscar esa libertad económica, sólo está poniendo nuevos impuestos a la sociedad, parecido a lo que hizo [el expresidente] Alberto Fernández en Argentina en los últimos años. Después, obviamente, cuando los resultados no son positivos, tira esa culpa a otros países o al gobierno anterior, así como hacía Alberto Fernández. Es el mismo sistema que utilizan todos los países socialistas", afirma la periodista.
"Mientras tanto, los 'gobiernos opresores', los 'gobiernos dictatoriales', que son los gobiernos de la derecha, según los zurdos, terminan siendo gobiernos de libertad económica y de prosperidad, como estamos viendo que está ocurriendo hoy en Argentina", agrega.
Ante este panorama, podrá Lula de revertir la situación con un Congreso contrario y una oposición en crecimiento. De cara a las elecciones de 2026, el tiempo no juega a favor de Lula ni del PT. El debilitamiento económico, la crisis de liderazgo y el ascenso de una derecha fortalecida configuran un escenario sombrío para la izquierda brasileña. La pregunta ya no es solo si Lula podrá completar su mandato, sino qué quedará de su legado político cuando lo haga.
iProfesional 281224