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ANÁLISIS REGIONAL: LA FIEBRE AFTOSA, UNA AMENAZA LATENTE

La fiebre aftosa es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a los animales artiodáctilos. Todas las especies como ovinas, caprinas, bovinos y suínos (y cualquier otro artiodáctilo, como las llamas, alpacas y venados), son altamente afectados. Esta enfermedad no es mortal para la mayoría de los animales, pero si causa una disminución cuantiosa en la productividad de estos, y esto se traduce en pérdidas millonarias para la industria cárnica.

Existen 7 tipos del virus y docenas de subtipos del virus de la fiebre aftosa, y es claro que la inmunidad hacia algunos de los tipos no funciona en prevenir la infección de otro tipo. El principal vector de contaminación es el aerosol producido por la respiración de los animales infectados. Sin embargo, el virus está presente en todas las secreciones de los animales infectados. Dado que hay un período de incubación de 24 horas a 21 días, un animal infectado puede infectar a otros animales antes de comenzar a presentar síntomas. No es necesario el contacto físico para dispersar la infección. El aire, los pájaros, el agua, ectoparásitos, pueden diseminar la enfermedad.

La fiebre aftosa es la enfermedad infecciona de mayor importancia en el mundo que previene el comercio y causa la mayor afectación económica. Las restricciones comerciales y el cierre de fronteras no han prevenido la diseminación de la enfermedad. Ciertamente el uso de las vacunas inactivadas ha sido muy útil en el control del virus, más de alguna forma la enfermedad encuentra la manera de seguir adelante.

Un ejemplo de esto son los recientes brotes ocurridos en Colombia.

Nuevos brotes en América del Sur

La Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan) anticipaba que, en enero del 2017, Colombia alcanzaría la declaratoria de país 100% libre de fiebre aftosa, y preveían un incremento en las exportaciones de carne y otros productos de bovino. Naturalmente que también anticipaban la posible aparición de brotes de la enfermedad, debido a la importación clandestina de ganado de los países vecinos.

Varios países en el mundo han cerrado sus fronteras a la carne de origen colombiano debido a los recientes brotes de fiebre aftosa. A pesar de que los brotes han sido esporádicos, se conoce que el vector de contaminación aparentemente viene de un país vecino cuya situación político económica no es del todo saludable.

Los primeros brotes se detectaron en Yacopí, dentro del estado de Cundinamarca. Los casos reportados por el Instituto Colombiano de Agricultura fueron 1,298; no obstante, un total de 2,276 animales fueron sacrificados como medida de control. En este episodio, otros animales como cabras, ovejas y cerdos fueron afectados y una cantidad mayor de estos fueron sacrificados para prevenir la diseminación.

Los siguientes brotes fueron reportados en Cúcuta, en el estado norteño de Santander, y en Tame, en el estado de Arauca. Ambos contenidos con eficacia.

El primer brote ocurrió cerca de Bogotá y lejos de las fronteras. Atreviéndonos a especular, podríamos pensar que los animales infectados entraron a través de la frontera con Venezuela, y fueron llevados cerca de un centro de consumo. En el caso de los otros brotes, estos ocurrieron en la frontera con Venezuela y se piensa que fueron causados por importaciones clandestinas.

Debido a esos incidentes, la Organización Mundial de la Salud retira a Colombia el estatus de libre de fiebre aftosa. Brasil, al igual que Colombia, corre riesgos de tener brotes por motivos de la frontera. Por dicha razón, ambos países han aumentado la vigilancia para prevenir el contrabando de ganado. Colombia ha reforzado los 7 puntos de inspección formales y los 63 puntos informales. La frontera con Venezuela tiene 2,600 kilómetros. Mantener impermeable la frontera es una tarea difícil, si consideramos que una buena cantidad de esta distancia está cubierta por espesas junglas. El gobierno ha ordenado que todo animal con sospecha de provenir de Venezuela sea sacrificado. A los productores de ganado de estas zonas se les ha pedido que compren los animales sospechosos, y den aviso a las autoridades. A las compañías involucradas con el proceso de comercialización de carne sospechosa se les podrían confiscar sus activos. Todos los vehículos que cruzan las fronteras son meticulosamente asperjados con substancias desinfectantes.

El Gobierno Colombiano ha actuado de manera profesional y ágil, y existe la plena confianza de que se pueda corregir el problema de una manera rápida. La Organización Internacional de Sanidad Animal (OIE) estima que antes de 90 días se podría rectificar a Colombia como país libre de fiebre aftosa con vacunación.

La aparición de un brote nuevo en un país que ya se encontraba libre de la enfermedad, nos habla de la inminente necesidad de mantener un estricto control en todos los países, no sólo en algunos. Esto requiere de una absoluta integridad de los miembros de las organizaciones ganaderas, de los organismos del gobierno, de los ganaderos y de los comercializadores de carne y ganado.

                                              


Fuente: www.carnetec.cl, 30.11.2017